Mare! no puc parar el meu cap!

La sobrestimulació de les Noves Tecnologies

http://kidsandteensonline.com/2015/02/24/mama-no-puedo-parar-los-pensamientos-que-me-llegan-a-la-cabeza/

“Mamá: no puedo parar los pensamientos que me llegan a la cabeza”
por kidsandteensonline • 24 febrero, 2015 fills_sobreexposats_al_facebook_la_vanguardia
Una amiga me comentó hace unos días que su hija, de apenas cinco años de edad, le había sorprendido con este comentario mientras la llevaba a un cumpleaños. Sentada en su sillita, en los asientos traseros del coche, la pequeña se mostraba agobiada y desconcertada. No es la primera madre que me comenta algo parecido, pero en este caso resulta especialmente significativo el hecho de que la niña considerara que los pensamientos le llegaban de fuera..
No se trata del argumento de una película de ficción, al estilo de La invasión de los ultracuerpos, ni tampoco es consecuencia de alguna extraña enfermedad mental, o una situación puntual y pasajera. Tras descartar todo lo descartable, la conclusión no se hace esperar: se trata sin duda de otra niña más alcanzada por lo que denominamos sobreestimulación. En 1997, hace ya dieciocho años, publiqué un libro sobre el consumo de drogas de síntesis entre los adolescentes, en el que hacía referencia exactamente a esta situación. Sin lugar a dudas nos encontramos ante la generación más sobreestimulada de toda la historia de la Humanidad. Hasta hace apenas 50 años los estímulos que recibíamos del exterior eran muy limitados y moderados en relación a los que recibimos hoy en día. Se trataba fundamentalmente de estímulos procedentes de nuestro entorno inmediato, familia, amigos, y las pocas horas a la semana que podíamos pasar viendo un canal de televisión en blanco y negro, o escuchando algún programa de radio.
Hoy, cualquier niño de diez años de nuestro entorno, ha recibido muchísima más información que cualquier otro homo sapiens de los que han pasado por aquí en los últimos 40.000 años.

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Pares i fills. Gregorio Luri

Gregorio Luri «Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás»
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Para el filósofo Gregorio Luri, buen conocedor del mundo educativo, y autor de «Mejor Educados» (Ariel), es mucho más sensato enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones inevitables que hacerles creer en la posibilidad de un mundo sin frustraciones. Luri, además, es especialmente crítico con aquellos que desean hijos felices. «Primero, yo creo que lo que hay que hacer es amar a la vida, no a la felicidad. Y no se puede amar a las dos al mismo tiempo. Porque la felicidad solo se puede conseguir jibarizando a la vida. Es decir, por medio de la idiocia. Además, no creo que existan los niños felices». Así lo asegura el ensayista navarro para quien la infancia no solo no es feliz, sino que suele ser una edad «terrible».
«La vida es muy compleja. Otra cosa es que pueda haber momentos de gran alegría en la infancia. Pero también puede haberlos diez minutos antes de tu muerte», advierte. «Eso sí, teniendo también claro que no queremos hijos infelices y que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad», matiza.
—A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.
—A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies».
Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. No querer a la vida porque  encontramos la forma de diluirnos todos en un acaramelamiento que hasta me parece soez. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.
—Tampoco queremos hijos infelices.

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Generació C, amb C de contrast

Teresa Terrades

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Quan va començar la crisi, ells tenien uns deu anys o potser menys.
Feien vacances cada estiu en boniques cases rurals o bé s’escapaven amb els pares a conèixer altres països. Es van acostumar a tenir , amb facilitat, roba de marca i ginys tecnològics d’última generació. Al sortir de l’escola anaven a diverses activitats extraescolars durant la setmana i era freqüent fer algun àpat al restaurant durant el cap de setmana. En funció de les preferències molts d’ells tenien mascotes al jardí casa perquè vivien amb cases hipotecades però amb jardí.
Podien anar a escoles concertades o públiques, una qüestió que depenia més de la postura ideològica dels pares que no pas de la seva butxaca. Perquè els pares han estat persones implicades de manera esforçada i compromesa amb tot allò que ha rodejat la seva infantesa. Tant , que de vegades fins i tot s’han oblidat d’oblidar-los , s’han oblidat d’ells mateixos per tal de fer dels seus fills el seu millor reflex, tant que fins i tot s’han oblidat de deixar-los caure o de deixar-los equivocar o d’ensenyar-los a anar a comprar el pa.
Aquests nois i noies fills de la classe mitjana dels feliços anys dos-mil, han estat els primers a conviure amb aules plenament multiculturals i han contrastat com cap altra generació, els estereotips culturals d’uns i altres. Ells ens han ensenyat com n’eren de pesants les etiquetes i com ens ha costat de gestionar-les, en determinats moments, als més grans.
Els nois i noies dels feliços anys dos mil són la generació C.

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http://mestres.ara.cat/mobreslaporta/2015/01/12/generacio-c-amb-c-de-contrast/