Càstigs, conseqüències, resolució de conflictes,…?

Elimina por completo la palabra “consecuencia” de tu vocabulario y reemplázala por la expresión “resolución-de-problemas”.Becky Eanes file0001156907879
“Mi hija de 3 años y medio estaba sentada en el sofá después del baño envuelta en la toalla y me respondió con un NO unas 5 veces cuando le pedí que se pusiera su pijama. Yo estaba ocupada con el bebé, y escuché a mi marido decir “Vale, muy bien. ¡Pues no hay cuento!” , así que dije “¡Eh! Parece que tenemos un problema. Es hora de ir a la cama y necesitas llevar puesto el pijama. ¿Cómo crees TÚ que podríamos solucionarlo?” . Entonces esbozó una gran sonrisa, y propuso que todos fuéramos formando una fila y dando palmas hasta su habitación… ¡alegremente! ¡Y lo mismo para cepillarse los dientes y hacer caca después! En cada ocasión dije: “¡Ey!, ¡excelente habilidad para resolver los problemas! ¡Gracias!”. ¿Y cuál fue su respuesta?”¡De nada, mamá!” – Carrie
La mayoría de los expertos en crianza sugieren que cuando los hijos “se portan mal” la mejor manera de actuar es mediante “consecuencias”. A los padres se les dice que dejar a los niños experimentar las consecuencias de sus erróneas decisiones les enseñará lecciones. Tiene sentido, ¿verdad?
Bien, pues no.
Me encantan las consecuencias naturales como maestra. Todos hemos tenido que aprender que si no recordamos llevarnos el almuerzo, estaremos hambrientos.
Pero cuando la mayor parte de los padres emplean las “consecuencias” para disciplinar, éstas no son el resultado natural de las acciones de los hijos (“Olvidé llevarme el almuerzo hoy, así que me quedé hambriento“). En su lugar, se han convertido para los hijos en las amenazas que escuchan en boca de sus padres: “Como tenga que detener el coche e ir ahí atrás, ¡¡¡habrá consecuencias!!!”

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